Hombres responden con más rabia que las mujeres: Rechazo automático que produce una injusticia reside en la amígdala cerebral

  • Hasta ahora se pensaba que lo justo o injusto de algo era evaluado racionalmente por el sistema nervioso. Pero la amígdala, a cargo del miedo y la agresividad, tendría un rol crucial. 

Sebastián Urbina 

Parece que el sentido de justicia está lejos de estar determinado por la reflexión y la razón. La imagen de jueces reposados, ecuánimes y que fallan tras un prolongado proceso de meditar y sopesar pruebas y argumentos no correspondería exactamente a lo que sucede en la cabeza de las personas comunes.

Es cierto que hasta ahora los estudios del cerebro revelan que la corteza prefrontal y la ínsula, dos áreas ligadas a la evaluación de situaciones y la toma de decisiones, se activan cuando alguien tiene que decidir algo, ya sea justo o injusto.

Pero un nuevo trabajo de científicos del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, demuestra que "la reacción rápida de molestia que produce una injusticia es automática y depende del núcleo cerebral conocido como amígdala, zona cerebral que controla los sentimientos de rabia y temor", dice a "El Mercurio" la doctora Katarina Gospic, autora del estudio publicado en PLoS journal.


Reacción automática

Esto explica que cuando alguien enfrenta una injusticia, siente que su corazón se acelera, sus músculos se tensionan y reacciona en forma instantánea y con agresividad.

En esta ocasión se estudió el cerebro de 35 voluntarios con resonancia magnética, quienes participaron en parejas en el juego Ultimatum, donde uno de ellos recibe una suma de 100 coronas para repartir. Para esto debe hacer una propuesta al otro, el que la acepta o rechaza. En este último caso, ambos pierden.

"Al dividir la suma en partes iguales no hay problema ya que es visto como algo justo", dice Gospic. Pero cuando el voluntario ofrece al otro un 20%, para él quedarse con un 80%, casi la mitad de quienes recibirán menos rechazan la oferta y ambos pierden.

Si la decisión fuera sólo guiada por la razón, la persona aceptaría, ya que recibirá 20 coronas que no tiene. Pero el sentido de justicia es fuertemente influido por la emocional amígdala, la que gatilla una reacción de rabia que lleva a rechazar la propuesta.

Asimismo, los investigadores dieron a un grupo de participantes un ansiolítico y a otro un placebo. Quienes tomaron el fármaco tuvieron menos actividad en la amígdala y con mayor facilidad aceptaron la distribución injusta del dinero, aunque al ser consultados siguen considerando injusta la propuesta. Por último, ante una oferta injusta los hombres responden con más ira que las mujeres, lo que se refleja en una amígdala más activa.

Fuente: El Mercurio

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