Con fecha 26 de abril El Mercurio publica Carta  de la Comisión de Psiquiatría de Sonepsyn  que despierta adhesión e interés

Doctores  Fernando Ivanovic-Zuvic, Eduardo Correa, Juan Maass, Juan Carlos  Martínez, Luis Risco y  Jorge Sánchez advierten riesgo para pacientes con depresión en sistema AUGE.

La modificación que el MINSAL hizo al protocolo GES "Depresión en personas con 15 años y más" que entró a regir en julio de 2011, llevará a que muchos pacientes no reciban desde su segundo año de tratamiento una atención adecuada.

 
  Directores Comisión Psiquiatría Sonepsyn

Doctor Ramón Florenzano adhiere con publicación en  Cartas al Director . Señala la necesidad de otorgar prestaciones que permitan mantener la adherencia terapéutica y aboga por incorporar el trastorno bipolar al GES.

Jueves 26 de Abril de 2012
Pacientes con depresión en riesgo

Señor Director:
Desde hace ocho meses se encuentra en vigencia una norma que afecta a pacientes con depresión. Esta situación se debe a la modificación que el Ministerio de Salud hizo en 2009 al protocolo GES "Depresión en personas con 15 años y más" que entró a regir en julio de 2011. La nueva propuesta para el tratamiento de la depresión es digna de atención, ya que las autoridades de dos gobiernos avalaron un vacío que llevará a que muchos pacientes no reciban desde su segundo año de tratamiento una atención adecuada, pues verán reducida de manera drástica su canasta de fármacos.

Como expertos, durante abril nos resulta imperioso advertir públicamente respecto de las consecuencias de esta medida. Habrá una suspensión del fármaco litio en el segundo año de tratamiento. Cabe señalar que la tasa de suicidio al suspender el litio en un portador de una depresión bipolar aumenta de 0,1 % a 0,87% por cada 100 pacientes por año. Es decir, la sola suspensión del litio -fármaco más barato que casi todos los mantenidos en la canasta- lleva a un incremento de la muerte por suicidio en 8,68 veces.

La depresión representa en la actualidad la mayor causa de discapacidad humana y será el segundo mayor problema de salud pública en el mundo para el año 2020. De este modo, nos resulta incomprensible que las autoridades avalen la drástica reducción de las garantías mencionadas luego de un año de tratamiento.

¿Quién se hará responsable de esta ominosa decisión?

Dr. Eduardo Correa
Dr. Juan Maass
Dr. Juan C. Martínez
Dr. Luis Risco
Dr. Jorge Sánchez
Dr. Fernando Ivanovic-Zuvic

Comisión de Psiquiatría, Sociedad de Psiquiatría, Neurología y Neurocirugía de Chile, Sonepsyn

Link: http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2012/04/27/pacientes-con-depresion-en-rie-1.asp

 

Viernes 27 de Abril de 2012
Pacientes con depresión en riesgo

Señor Director:

Un grupo de eminentes psiquiatras, miembros del Directorio de la Sociedad Chilena de Neuropsiquiatría, señalan, en carta publicada ayer, su preocupación por las modificaciones en la cobertura GES de la depresión.

Si bien es correcto que se han limitado las opciones en el segundo año de cobertura, es más serio el que no se hayan incluido más condiciones de salud mental desde hace ya cuatro años. Es indudable que la preocupación por los trastornos emocionales es creciente en nuestro país, y que Chile ha sido reconocido por la OMS como pionero en dar una cobertura amplia en relación con el primer brote de esquizofrenia, abuso de sustancias entre los adolescentes y depresión después de los 15 años. El problema real, sin embargo, es el elevado porcentaje de abandono del tratamiento en los primeros seis meses después de iniciado este.

En estudios realizados en el Servicio de Salud Metropolitano Oriente (cuya red de salud mental es una de las más completas y complejas del país), en colaboración con la Universidad del Desarrollo, encontramos que menos del 40% de los casos sigue tomando sus medicamentos y asistiendo a control al cabo de seis meses. Este es realmente el principal obstáculo para el éxito del tratamiento, y la experiencia citada coincide con los datos del estudio STAR D en los Estados Unidos, y de la evaluación del Programa Nacional de Depresión realizada por la Escuela de Salud Publica de la Universidad de Chile.

Además de subsidiar los medicamentos necesarios para tratar estas condiciones, es necesario mejorar la adherencia, lo que se consigue con intervenciones psicosociales. La evidencia empírica actual señala que estas no son alternativas sino complemento a los psicofármacos. Las intervenciones psicoeducacionales, las terapias analíticas o cognitivo-conductuales aumentan la adherencia y mejoran los resultados, incluso de las formas refractarias. El Ministerio de Salud debería ampliar la cobertura a los episodios maníacos de los cuadros bipolares (actualmente excluidos), y fomentar el monitoreo prolongado del resultado de los tratamientos.

RAMÓN FLORENZANO URZÚA

 

Entrevista al Doctor Eduardo Correa formulada por El Mercurio
Por Valentina Pozo

- ¿Porque preocupa el tema de la depresión?
Los depresivos son personas que a menudo no reciben tratamiento o son tardíamente diagnosticados, es la enfermedad más discapacitante en varios países del primer mundo, y la consecuencia de no tratarla o hacerlo insuficientemente compromete la remisión funcional dejando como secuela un compromiso anímico, cognitivo y/o conductual, cruel limitante que impide llevar a cabo actividades laborales que precisan de un constante desarrollo. Otros trastornos del ánimo, como el trastorno bipolar, agregan importantes costos humanos y económicos.

Los trastornos mentales en general explican en dichos países hasta un 60% de todos los costos de la discapacidad en las personas de entre 15 y 34 años. En una sociedad solidaria, estas estadísticas exigen una respuesta urgente, nacional y coordinada.

- ¿Hay otras enfermedades mentales que debiesen estar incluidas en el Auge?
Las patologías actualmente incorporadas en GES son: Primer Episodio Esquizofrenia, Depresión en personas de 15 años y más, Consumo Perjudicial o Dependencia de alcohol y drogas en menores de 20 años.  En los últimos años diversos expertos invitados por el MINSAL hemos trabajado y desarrollado Guías Clínicas para incorporar el Trastorno Bipolar, la Depresión en menores de 15 años y el Trastorno por Déficit Atencional, patologías que, inexplicablemente, todavía no han sido incorporadas a las enfermedades cubiertas por las Garantías Explícitas de Salud. Desde hace cuatro años se promete ocurrirá en un futuro próximo.

-¿Cuándo se realizó la última actualización de la canasta de medicamentos necesarios para el GES-Depresión?
La última actualización en Depresión fue decidida por el MINSAL en 2009 y entró en vigencia en 2011. El cambio ha sido un gravísimo retroceso en relación con la guía original, no solamente porque se ha limitado las opciones de cobertura en fármacos claves, como el litio y la lamotrigina, sino también porque se han restado prestaciones psicosociales –psicoterapia individual- indispensables para mantener adherencia terapéutica y alcanzar la remisión sintomática y/o funcional, nivel de respuesta esencial para disminuir la recidiva en esta patología crónica y recurrente. La suspensión del litio a partir del segundo año a depresivos bipolares, aumenta el riesgo de suicidio consumado en 8 veces, lo que constituye una imprudencia imperdonable para quienes signaron  el cambio en 2009 y una negligencia para quienes, advertidos de la posibilidad cierta de muertes por suicidio, no han procedido a enmendar el error.

 

“La suspensión del litio a partir del segundo año a depresivos bipolares, aumenta el riesgo de suicidio consumado en 8 veces, lo que constituye una imprudencia imperdonable para quienes signaron  el cambio en 2009 y una negligencia para quienes, advertidos de la posibilidad cierta de muertes por suicidio, no han procedido a enmendar el error”

 

-¿Los medicamentos actualmente incluidos, son los adecuados? ¿Qué otras opciones existen? De existir, ¿estas tienen un mejor pronóstico en el tratamiento?
Los medicamentos existentes en la Canasta original de la Depresión satisfacían de buena manera esta arista del tratamiento, la actual, no. Vivimos en una cultura médica fármaco-céntrica, que pone especial énfasis en los remedios, que como señalábamos más arriba, si bien son una parte importante de la solución, el diagnóstico positivo realizado por un experto (no considerado en el GES), el tratamiento integral y por el tiempo necesario (no considerado en la actual guía) son medidas que darían un mejor pronóstico.

-¿Cuántos psiquiatras trabajan en la asistencia pública?  ¿Es suficiente?
Debido a que el recurso “psiquiatra” es escaso, tanto en la atención pública como privada y que, en esta última, las prestaciones casi no son cubiertas, a excepción de las patologías GES, la mayoría de la población no tiene acceso real a ser tratada por un especialista en salud mental.·

-¿Cuántas personas en el país padecen alguna de estas enfermedades? ¿Cuántas de ellas se atienden en el sector público?
En la Encuesta Nacional de Salud del MINSAL (2010) considerando los patrones actuales de consumo de alcohol, el riesgo de daño crónico por éste es de 32% en la población chilena y la prevalencia de síntomas depresivos en el último año alcanza al 17% de la población. Lo anterior es signo inequívoco de la importancia que se le debe asignar a ambos programas GES, otorgándoles una debida cobertura, con protocolos serios que permitan enfrentar debidamente estos flagelos y no restar absurdamente recursos –como actualmente se está haciendo a partir del segundo año en la depresión bipolar, refractaria, con grave riesgo suicida y/o con síntomas psicóticos- lo que demuestra mas ignorancia que estulticia, la que no es tolerable cuando estamos tratando con vidas humanas. En el sector público se atiende aproximadamente el 80% de la población.

-¿Existen muchos pacientes en GES Depresión que no tienen realmente una depresión?
Lamentablemente eso existe, tanto en el sector público como privado y representa una importante pérdida de recursos humanos, económicos y hasta iatrogénica médica al tratar equivocadamente a muchos pacientes. Lo anterior es fruto de un inmenso error en las guías clínicas del GES, debido a que delegan la responsabilidad del diagnóstico en un médico no psiquiatra. El diagnóstico positivo de depresión es complejo y requiere de una formación muy acabada; aún así sabemos que, por ejemplo, una depresión bipolar es diagnosticada equivocadamente por un especialista como depresión unipolar por un promedio de diez años. Poner a un médico general a diagnosticar depresión es como a un psiquiatra a diagnosticar arritmias cardiacas con electrocardiogramas. Lo prudente sería que todo paciente sea atendido originalmente por un especialista y, en caso de depresión leve y moderada, sea atendido por un médico general, aunque es improbable que maneje debidamente los criterios de remisión sintomática y funcional, derivación a psicoterapia, reinserción biográfica, alta, etc. Una depresión leve o moderada no tiene necesariamente un curso menos tórpido que una severa.

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