Aportes y limitaciones de las ciencias biomédicas al debate sobre la legalización del Cannabis

Con motivo del debate público sobre la legalización del consumo y distribución de distintas sustancias psicoactivas ilícitas,  nos parece que como médicos especialistas en Salud Mental podemos hacer un aporte, aclarando información relacionada con las investigaciones científicas que evalúan los efectos de las sustancias ilícitas en las personas. Entre las sustancias mencionadas en los medios, el Cannabis o Marihuana es la droga que suscita  mayor apoyo de grupos y organizaciones que abogan por una liberalización en su acceso. Por otra parte, existen  instituciones que sostienen que su legalización  tendría graves consecuencias para los consumidores y para la sociedad en general. Ambas posiciones se apoyan en evidencias científicas, que han sido ampliamente expuestas en los medios de comunicación, logrando una mayor cobertura en el último tiempo la postura liberalizadora, quienes sostienen que no existen daños significativos producidos por el consumo de Marihuana y que su uso no tendría riesgos relevantes para la salud, argumentando además ventajas económicas y de seguridad pública.

La opinión pública y las autoridades deben estar al tanto que la calidad de la información científica es heterogénea y depende principalmente de la adecuación del diseño metodológico utilizado por el estudio a la pregunta de investigación que se desea responder, del control de variables que pudieran sesgar los resultados y del tamaño de la muestra estudiada. Un vez que contamos con resultados de estudios bien diseñados, es necesario que otros grupos de investigadores repliquen estudios similares y obtengan resultados que señalen en la misma dirección, para entonces sostener con propiedad que se trata de un dato robusto. Las contradicciones aparentes entre los estudios citados por posturas sesgadas, promueven una discusión de escaso nivel técnico y de poca relevancia para el país. Esta dificultad se resuelve en gran medida cuando se utilizan criterios estrictos de evaluación de los estudios citados y se le asigna a cada uno el peso que le corresponde de acuerdo a los factores recién mencionados. Al igual que el resto de las actividades humanas, la ciencia no es perfecta ni entrega resultados absolutos, sin embargo es una fuente indispensable para la toma de decisiones informadas cuando es utilizada en forma adecuada.

Con motivo de la solicitud de la Cámara de Diputados de una ponencia en el seminario “La Cannabis sobre la Mesa” en agosto de 2012, realizamos una revisión de la literatura científica biomédica en busca de los efectos adversos del uso de Cannabis, resguardando las fuentes de la literatura científica consultada y evaluando críticamente los artículos encontrados. Entre los hallazgos del trabajo realizado, nos parece necesario comentar que artículos publicados en algunas de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, coinciden en la dificultad de conseguir estudios definitivos respecto a algunos efectos adversos tradicionalmente adscritos al consumo de Cannabis, debido a la variedad de consumidores (distinta edad, frecuencia de consumo, comorbilidades) y a los múltiples factores de riesgo psicosociales compartidos por la población consumidora de Marihuana(consumo de tabaco, alcohol y otras conductas de riesgo). Es por este motivo que actualmente existen estudios con resultados contradictorios, que no permiten establecer relaciones concluyentes entre el consumo de Cannabis y los siguientes problemas de salud*:

  • Cánceres respiratorios
  • Trastornos de conducta  en los niños cuyas madres usaron cannabis durante el embarazo
  • Trastornos depresivos, manía, y suicidio

Sin embargo a pesar de las dificultades metodológicas recién mencionadas, encontramos que en la literatura científica internacional  existen a la fecha suficientes estudios bien diseñados para sostener que:

  • 1 de cada 10 personas que fumaron Cannabis en el último año presentan dependencia. La discusión sobre la existencia de dependencia a THC está zanjada hace muchos años en el mundo*.
  • El riesgo de presentar una Psicosis Crónica (por ejemplo Esquizofrenia) es el doble en los fumadores regulares  que en la población no fumadora. Esto significa que un porcentaje (hasta un 13%) de las Esquizofrenias no se habrían presentado si no se fumara Cannabis*.
  • Aumenta el riesgo de accidentes de tránsito al doble en aquellas personas que se encuentran bajo los efectos del THC. De acuerdo a un estudio Francés, el 4% de los accidentes de tránsito con resultados fatales serían atribuibles al THC*.
  • El fumar Cannabis regularmente produce un deterioro del coeficiente intelectual,  el año pasado se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) un estudio que muestra el deterioro de 6 puntos en el CI en personas que fuman Cannabis  4 o más días a la semana en un seguimiento a 20 años**.
  • El fumar Cannabis regularmente produce bronquitis crónica y deterioro de la función respiratoria *
  • Los adolescentes que fuman Cannabis regularmente empeoran su rendimiento académico *

Por lo tanto, podemos afirmar que el Cannabis, al igual que todas las sustancias psicoactivas (licitas e ilícitas), significan un riesgo para la salud de quien las consume. El valor que como sociedad le asignaremos a este riesgo es un desafío para el que debemos estar a la altura. Solamente una vez que se realice un debate responsable en el que los actores principales estén informados con los menores sesgos posibles y donde estén incluidos los aportes de disciplinas biomédicas además de los análisis económicos y de seguridad pública, se podrá avanzar en una discusión en donde los valores, preferencias y creencias de distintos grupos puedan ser orientados hacia un bien común. Cuando lleguemos a ese punto, la ciencia habrá cumplido con su función y serán los argumentos éticos y políticos los que deberán articularse para construir una legislación beneficiosa para el país. Lamentablemente, lo que observamos actualmente es que estamos pasando por alto el imprescindible análisis crítico de la información científica disponible, para pasar de manera precipitada a debatir valores e ideologías, donde las posiciones impermeables obstaculizan el desarrollo de las etapas necesarias de un debate con sentido.

 

Dr. Carlos Ibáñez Piña
Psiquiatra
Coordinador del Grupo de Trabajo en Adicciones
SONEPSYN

 

*   Hall W., Louisa Degenhardt. Adverse health eff ects of non-medical cannabis use. Lancet 2009; 374: 1383–91
** Meier , M . Persistent cannabis users show neuropsychological decline from childhood to midlife 2012 PNAS

Volver

 

Carlos Silva Vildósola 1300 Depto. 22 / Providencia / Santiago - Chile
Fonos: (56-2) 2232 9347
e-mail: presidencia@sonepsyn.cl
Powered by Etomite CMS.