Dr. Mariano Montenegro, destacado integrante del Grupo de Trabajo de Adicciones de SONEPSYN, ex asesor de Lagos y Bachelet alerta por posible aumento del consumo: "Ha habido laxitud en la política de drogas"

El psiquiatra Mariano Montenegro plantea que en el debate sobre drogas hay publicidad engañosa y que la falta de relato del Gobierno en esta materia podría hacer que las cifras de consumo se disparen. ¿Queremos que pase con la marihuana lo mismo que pasa con el tabaco y el alcohol?...

Por Renata Fernández 
Cuerpo Reportaje
El Mercurio

Legalizar o no la marihuana. Ese fue parte del debate que se tomó la subcomisión de drogas en el comando bacheletista durante la última campaña presidencial. Pero el disenso entre sus miembros fue evidente y al final se optó por solo plantear que la Ley de Drogas debía ser "revisada". Eso, aparte de comprometerse a aumentar la cobertura en prevención escolar, duplicar los tratamientos e implementar un plan nacional contra el narcotráfico.

Uno de quienes se opuso férreamente a la idea de la legalización fue Mariano Montenegro, psiquiatra de la Universidad de Chile y durante 10 años miembro del antiguo Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace, antecesor del actual Senda, Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol ) en los gobiernos de la Concertación.

Jefe del área de tratamiento durante el primer mandato de Michelle Bachelet, hoy no participa en el Gobierno. Aunque comparte plenamente las reformas estructurales que impulsa la Presidenta, en materia de drogas su visión es crítica.

-¿Cómo cree que se está enfrentando el debate sobre la marihuana?

-El debate está siendo muy liviano, poco científico, poco profundo y con mucho eslógan. El gran problema para las políticas públicas en Chile debiera ser reducir el consumo de drogas, y de marihuana particularmente.

-¿Eslóganes por parte de quién?

-Por parte de grupos minoritarios que son favorables al uso de marihuana. El alcohol y el tabaco son las drogas más consumidas y eso es porque son legales, porque tienen un enorme acceso. ¿Queremos que pase con la marihuana lo que está pasando con ellos? No, porque con el alcohol y el tabaco nos ha ido muy mal. Pero hay grupos que consideran la marihuana como algo beneficioso. Han presionado fuertemente y no ha habido una posición responsable y firme que defienda lo que está planteado en el programa de gobierno.

-El programa plantea una "revisión" de la Ley de Drogas.

-Yo participé en la comisión programática y hay solo dos renglones que dicen "revisión de la Ley 20.000 y revisión del reglamento de la posición de la marihuana". Y dice revisión de una forma muy responsable, porque no podía comprometerse a más, pues no hay evidencia para eso. El programa también dice que hay que reducir el consumo, que hay que hacer prevención en colegios con sujetos vulnerables, duplicar el tratamiento y rehabilitación: un montón de cosas que hacer. Siempre he sabido que la posición de la Presidenta ha sido defender la salud de los chilenos, pero creo que también ha pasado que dentro de la administración hay personas que pueden compartir una posición más procanábica.

-Pero la misma Presidenta ha dicho que tiene dudas de que la marihuana sea una droga dura.

-El programa en ningún momento plantea la legalización, plantea solo una revisión. La Presidenta es pediatra, tiene formación en salud pública, es muy responsable, pero este es un tema muy de especialidad. La prohibición disminuye mucho el consumo comparado con lo regulado. El tabaco y el alcohol están regulados en Chile y tienen consumos brutales, se consume ocho veces más alcohol que marihuana y cinco veces más tabaco que marihuana. En Chile, de los adolescentes que están en tratamiento por drogas, el 52% es por marihuana.

 

"Este tema se despriorizó"

-En julio se convocó a una mesa para evaluar la Ley de Drogas. ¿Hubo avances?

-Fue una mesa muy debatida. Nosotros fuimos desde la sociedad científica y nos sorprendió ser convocadas tan pocas personas del mundo de la salud. Había mucha participación de instituciones procanábicas y la única conclusión consensuada fue cuidar la salud de niños y adolescentes, y no criminalizar al consumidor. En eso nadie dijo lo contrario. Pero en el resto hubo mucho disenso.

-Si la marihuana es un problema de salud pública, ¿debiera el Senda depender del Ministerio de Salud y no de Interior?

-La recomendación de Naciones Unidas es que las comisiones de drogas tienen que estar al más alto nivel político para que se tomen decisiones rápidas y no se recomienda que sean ministerios sectoriales, porque así se pierde la fuerza del fenómeno. Lo tiene que manejar el ministerio que tenga el mayor poder posible y, en Chile, es el Ministerio del Interior.

-¿Ha sido una prioridad para el ministro Rodrigo Peñailillo?

-No. Sin duda las prioridades eran las reformas estructurales. Esa es la agenda más dura y la comparto. Pero este tema se despriorizó muchísimo, más de lo que yo hubiera querido. Quisiera que tuviera mayor preponderancia porque es una amenaza para niños, jóvenes y vulnerables sociales. Esto pone en riesgo nuestro desarrollo y debemos tenerlo muy claro. No lo veo en el discurso, no lo veo como prioridad, y debería serlo.

-¿Hay posibilidad de que en los tres años que quedan de gobierno se logren avances?

-Le hemos dado mucho énfasis a dos renglones del programa y hay otros nueve párrafos, referidos a prevención y tratamiento, que han tenido menos énfasis. Llamaría a cambiar la prioridad.

 

"El activismo procanábico le atribuye propiedades curativas a cosas que no son"

-¿Cómo ve la discusión sobre el uso terapéutico de cannabis?

-El Instituto de Salud Pública llamó a una mesa bajo la administración de Helia Molina para ver si había evidencia para investigar sobre medicamentos con derivados de canabinoides. Esa conclusión todavía no sale, pero como sociedad científica nuestra postura fue que existe insuficiente evidencia para decir que son beneficiosos. Se ha tirado una cortina de humo diciendo que todo el planeta lo está analizando y que hay enorme evidencia, pero es publicidad engañosa.

"El activismo procanábico le atribuye propiedades curativas a cosas que no son. Por eso estamos muy preocupados por el cultivo en La Florida, autorizado por instituciones del Estado. Es muy delicado; todavía no conocemos el protocolo de aplicación de estos productos canábicos. Lo hemos solicitado como comunidad científica y no nos lo han dado".

"Después preguntamos si hubo algún comité de ética que autorizara la investigación supuestamente terapéutica, y descubrimos que el Servicio de Salud Sur Oriente, por unanimidad, no autorizó porque no daba las garantías necesarias. ¿Qué pasa si se muere un paciente? ¡Solo para trabajar con aspirina tomó muchos años validarla como medicamento! Parece poco comprensible que el ISP haya dado una opinión favorable al SAG y el SAG con eso diera la autorización a una fundación y al municipio, para luego aplicar un protocolo no aprobado por un comité de ética, en personas que no sabemos quiénes van a ser. ¿Dónde está el Ministerio de Salud? ¿Por qué los canabinoides tienen un fast track ?".

-¿Han hecho saber al Gobierno su preocupación?

-Le pedimos audiencia a la ex ministra Molina y nunca nos dio.

-¿Eso es síntoma de una falta de política nacional definida?

-Responde a una falta de pulcritud en la política pública. Política en salud, en Senda, en SAG, ISP, Agencia Nacional de Medicamentos, comités de ética de los servicios de salud. Aquí ha habido laxitud y poca pulcritud en la política de drogas.

 

Evaluación del Senda: "He visto poca conducción"

-¿Cómo ve el desempeño de la directora del Senda, Lidia Amarales?

-He visto poca conducción. Veo que en regiones la gente está muy poco informada de la institución, de cuál es la pauta, cuáles son los pasos a seguir, cuál es el relato del Gobierno y cuál es su posición frente al consumo de marihuana.

-¿Las responsabilidades están exclusivamente en el Senda?

-Como no ha sido un tema prioritario no ha tenido el cuidado que tendría que haber tenido. Durante 10 años, logramos mantener en 15% el consumo de marihuana y estábamos desesperados porque no lo podíamos bajar. Bastaron cuatro años para que subiera a 30%. Temo que ya deben estar los datos de la encuesta 2014 de hogares, donde podría haber un salto brutal. Estaríamos cosechando esta falta de discurso, de firmeza, de responsabilidad, de percepción de riesgo y la insuficiente prevención. La Presidenta ha estado muy ocupada, entonces la responsabilidad está en las personas que están abocadas a esto.

 Gabriel Rossi, especialista de ese país:

 

"La medida uruguaya no plantea que la marihuana es buena"

Fue director del Departamento de Atención y Tratamiento durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez y su experiencia se centra en el trabajo con niños y adolescentes. De paso por Chile, el psiquiatra Gabriel Rossi analiza la experiencia de Uruguay y entrega directrices para enfocar el debate.

-La ley sobre cannabis lleva un año de implementación en Uruguay. ¿Cómo ha visto el proceso?

-En Uruguay no se legalizó la marihuana, se reguló. Estamos en un proceso de implementación y no estamos en periodo de resultados. Hay preocupaciones de profesionales de la salud mental, porque desde el punto de vista clínico hemos visto algunos cuadros que han aumentado. Pero esto no es una estadística y no se puede generalizar. Además, la calidad de la marihuana ha mejorado en Uruguay, lo que puede explicar algunas situaciones desde el punto de vista psicopatológico.

-¿Avanzar en la regulación fue un error?

-No podemos decir sí o no; tenemos que ser cautos e ir evaluándolo. Lo que sí es que dentro del proceso de Uruguay la lectura política en la confección de esta ley fue central. Esta no es una ley vinculada a situaciones técnicas y las sociedades científicas han tenido una presencia marginal, porque en el Parlamento ha habido legisladores que, junto con el Ejecutivo, han sido los promotores de la ley. Las sociedades científicas no tuvieron una posición a favor o en contra de la ley, pero todos sabíamos que esto tenía sus riesgos.

-¿Cuánto hubo de ideología y cuánto de evidencia científica en la elaboración de esa ley?

-Fue una ley que tuvo mucho más de estrategia política que de evidencia. Evidencia no podíamos tener porque no había nada. No de los efectos de la droga, sino evidencia sobre regulación de políticas públicas de marihuana.

-¿Es un modelo a seguir el experimento uruguayo?

-Cada uno tiene que hacer su experiencia. El momento sociopolítico uruguayo y la interna del país fueron extremadamente particulares, pero Uruguay no es modelo de nadie. El Presidente Mujica lo planteó y estoy de acuerdo: el sistema político puede llegar a plantear que esto fue un error y volver para atrás.

-¿Cuánto tiempo se necesita para tener resultados?

-Ese es el problema. Las encuestas todavía no muestran el impacto que ha tenido el consumo de marihuana. La última encuesta de estudiantes, que no está publicada todavía, muestra la tendencia que venía. No hemos tenido un aumento astronómico ¿Puede llegar a ocurrir? Sí.

-¿Alguna recomendación para Chile?

-Hay que plantear algo para la población chilena: nadie habla de bondades de la marihuana. Hay colectivos que sí, pero la medida uruguaya no plantea que la marihuana es buena y que está bien consumir. Lo que se hace es un intento por organizar un mercado que está funcionando. Más allá de que pueda haber anécdotas positivas de pacientes que han consumido marihuana, no es la panacea desde el punto de vista medicinal.

 

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