Acerca de la percepción sobre la bipolaridad en los clínicos actuales

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Noticia 04 de marzo 2024

Las agudas descripciones de los diferentes y transitorios estados de lo que hemos dado en llamar Bipolaridad, estados en algunos casos difíciles de imaginar como perfectamente propios de la bipolaridad, como por ejemplo su debut en la adolescencia como un trastorno alimentario, han servido sin duda para ampliar el arco de pacientes que terminan beneficiándose del uso de estabilizadores del ánimo en contraste con el menor beneficio que podrían recibir con, por ejemplo, antidepresivos. Con tales descripciones hemos llegado a percatarnos de que la idea de “ánimo” con la cual se han enfocado estos desordenes es crecientemente insuficiente ya que hay distintos perfiles clínicos que exceden la idea de “ánimo”, entendida ésta como una variable relacionada con el tono hedónico y energético con los cuales se experimenta un determinado período de la existencia. En particular, síntomas cognitivos, psicóticos, ansiosos, alimentarios y relativos al sueño, por ejemplo, son difíciles de capturar conceptualmente basándose específicamente en la idea tradicional que compartimos sobre el “ánimo”, o sobre los trastornos del ánimo.

Una idea que ha ido surgiendo en el último tiempo en algunos ambientes académicos, en este mismo sentido, es la de que el impacto que tienen las oscilaciones patológicas del ánimo, no ya solo aquellas de rango clínico sino que también aquellas de rango subclínico, sobre aquella noble y delicada función mental que denominamos “juicio de realidad”, parece haber estado siendo largamente subvalorado. El compromiso biográfico, en términos de estabilidad y equilibrio de las relaciones interpersonales, tanto superficiales como profundas, en términos del vigor y el sentido del proyecto biográfico, en términos de aquellas funciones implicadas en la producción de la imagen social, por mencionar las más evidentes, se puede observar con alta frecuencia en pacientes portadores de estos desordenes, más específicamente en aquellos que parecieran estar en eutímia pero que en realidad tiene un rango de síntomas subclínicos a los cuales no se les pone atención y que muchas veces son considerados como reacciones de la personalidad al hecho de haber tenido episodios de inestabilidad anímica.

El desinterés global tanto como el caos de la taquipsiquia, por nombrar algunos síntomas específicos de la inestabilidad del ánimo, pueden afectar la capacidad de construir una existencia, o un proyecto biográfico dirán otros, de modo significativo. Hay casos, más de los que podría pensarse tal vez, en que los síntomas prodrómicos o residuales ejercen una presión incómoda sobre la función juicio de realidad y consecuentemente, sobre aquellos aspectos de la mentalización que tienen que ver conque el arco de la existencia tenga coherencia a la vez que sentido.

Aprovechamos esta tribuna para acentuar estos aspectos a nuestros asociados por cuanto en muchos casos, si es que no en todos, el alcanzar la mayor proximidad posible al estado de eutímia, más que a la ausencia de síntomas, pueden permitir que la vida de nuestros pacientes se desarrolle en verdaderamente buenas condiciones de salud, un objetivo que perseguimos día a día en nuestra práctica clínica y que los congresos de nuestra Sociedad nos permiten discutir y poner de relevancia año a año desde hace ya casi 80 años.

Dr. Luis Risco N.
Psiquiatra miembro de Sonepsyn.