Equidad en el sueño para la salud mundial

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Noticia 13 de marzo 2024

El sueño es esencial para la salud, pero persisten diferencias en el acceso a la salud del sueño entre las poblaciones de todo el mundo, lo que crea cargas adicionales y refuerza las desigualdades en salud.

A medida que aumenta la edad, el sueño se reduce en duración y experimenta cambios estructurales, como la reducción del sueño lento y el aumento de la vigilia nocturna. Dormir inadecuadamente tiene claras consecuencias para la salud, y se ven, en parte, influidas por las desigualdades sociales. Los estudios sugieren que los problemas de calidad de sueño están sujetos a un "gradiente social".

Un estudio realizado por las Universidades de Nottingham Trent y de Roehampton (UK), exploró los datos del UKBiobank de 500.000 personas de entre 40 y 69 años. Analizaron informes sobre problemas de sueño, como dormir demasiado o poco para su edad; despertarse por la noche; hacerlo muy pronto; roncar; somnolencia diurna; y dificultad para funcionar por la mañana.

Estos datos se combinaron en un Índice de Sueño Problemático, lo que permitió cuantificar la influencia individual y combinada de una amplia gama de características que se cruzaron con la riqueza personal, incluidos los ingresos del hogar y la propiedad, el grupo étnico, el empleo, la educación y la información sobre la privación social.

Casi un tercio de las personas indicaron dormir menos (24,7%) o más (7,7%) de lo recomendado, dos factores asociados a un mayor riesgo de mortalidad. La incidencia del sueño más corto o largo aumentaba con la privación social y variaba con la etnia, siendo peor en personas solas y en etnias con menor acceso a salud, educación y trabajo.

A las personas que viven en zonas desfavorecidas les resulta más difícil levantarse por las mañanas, y es más probable que duerman la siesta durante el día y se despierten en mitad de la noche.

Además de sus efectos a corto plazo, un sueño inadecuado afecta la salud general de diversas maneras. La diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la obesidad y los trastornos del ánimo se han relacionado con un sueño inadecuado.

Obesidad. Investigaciones clínicas muestran que un sueño breve se asocia con el exceso de peso corporal. Un sueño inadecuado podría provocar cambios en el hipotálamo, que regula el apetito y el gasto de energía. Estos cambios en el cerebro podrían explicar cómo el sueño inadecuado contribuye al aumento de peso.

Diabetes. La falta de sueño se ha asociado con el desarrollo de la diabetes tipo 2. La duración y la calidad del sueño pueden predecir los niveles de hemoglobina A1c de una persona, con un consiguiente daño en los órganos blanco como riñones, corazón, nervios periféricos, retina, cerebro, entre otros.

Enfermedad cardiovascular. La apnea del sueño, caracterizada principalmente por roncopatía, cese o disminución de la amplitud respiratoria, y somnolencia diurna, aumenta el riesgo de tener diversas enfermedades cardiovasculares como hipertensión, accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas coronarias y arritmias.

Trastornos del ánimo. Si bien una sola noche de sueño inadecuado puede generarle irritabilidad y cambios de humor, un sueño insuficiente crónico puede provocar trastornos del estado de ánimo a largo plazo o empeorar los ya existentes. Los problemas de sueño crónicos se han relacionado con la depresión, la ansiedad, irritabilidad, entre otros.

El Día Mundial del Sueño es una oportunidad para promover la salud del sueño. Cuando todos juntos promovemos la salud del sueño y el #DíaMundialDelDormir, nuestro esfuerzo combinado es mayor que la suma de sus partes.

Dra. Evelyn Benavides
Dr. Fernando Molt
Coordinadores GDT Sueño, Sonepsyn